Costumbres de Bali: nombres, pueblos y vida cotidiana
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SunZen Travel · Atlas Interior

En Bali casi todo el mundose llama igual

25 costumbres de Bali que nadie te explica antes de llegar: los nombres, los pueblos que dijeron que no, y por qué aquí una semana puede durar tres días.

25 costumbres
un martes cualquiera
Puerta partida candi bentar de un templo de Bali, con las dos mitades talladas en piedra
La candi bentar: una puerta partida en dos. Cruzarla es cambiar de mundo.
Atlas Interior / Bali / Costumbres y vida cotidiana

Si pasas una semana en Bali conocerás a cuatro Wayan, tres Made y un par de Ketut. No es casualidad ni falta de imaginación: es un sistema, y lleva siglos funcionando.

Esa es la primera pista de que aquí las cosas se organizan de otra manera. Detrás hay una isla con varios calendarios funcionando a la vez, pueblos a los que solo se llega en barca, y telas que tardan cinco años en tejerse porque no son exactamente telas.

Estas son 25 costumbres de Bali que casi nunca salen en las guías — la isla vista desde dentro, en un martes cualquiera.

I

Los nombres, o cómo saber el orden de nacimiento de un desconocido

01

Casi todo el mundo se llama Wayan, Made, Nyoman o Ketut

No es el nombre que eligieron tus padres pensando en ti. Es tu posición en la familia: primer hijo, segundo, tercero, cuarto.

Y da exactamente igual si eres niño o niña.

02

Cuando llega el quinto hijo, se vuelve a empezar

Se le llama Wayan Balik — literalmente, «Wayan otra vez». En una familia numerosa puede haber tres Wayan bajo el mismo techo.

03

Preguntar el nombre es casi preguntar cuándo naciste

Cuando alguien te dice que se llama Made, ya te está contando que tiene un hermano mayor. La información va incluida.

04

El «I» y el «Ni» delante del nombre no son apellidos

Marcan el género: I para hombres, Ni para mujeres. I Wayan, Ni Made. De hecho, en Bali no existen los apellidos tal y como los entendemos.

05

En un mismo pueblo puede haber cinco Wayan en la misma calle

Se distinguen por apodos, por el oficio, o por el nombre del padre. Nadie se confunde: todo el mundo sabe perfectamente de quién se está hablando. Es un sistema pensado para pueblos donde todos se conocen — y en ese contexto, funciona mejor que un apellido.

II

La casa no es un edificio

Una vivienda tradicional balinesa no es una construcción con habitaciones dentro: es un conjunto de pabellones alrededor de un patio, todo rodeado por un muro. El espacio abierto es el centro, no el pasillo.

Dentro de ese recinto conviven habitualmente tres generaciones. Y hay algo más que casi ninguna casa occidental tiene.

Vivienda tradicional balinesa con pabellones de techo de paja alrededor de un patio
La casa balinesa: pabellones alrededor de un patio abierto.
06

Muchas familias tienen su propio templo dentro de casa

No hace falta vivir al lado de un gran santuario. El templo familiar forma parte del recinto, igual que la cocina o el dormitorio.

07

La puerta de entrada dice mucho de quién vive dentro

Cuanto más trabajada y elaborada es, mayor suele ser el prestigio tradicional de esa familia. La fachada es, literalmente, una carta de presentación.

08

Bajo el mismo muro conviven tres generaciones

Abuelos, hijos y nietos comparten el recinto familiar, cada uno con su pabellón, todos con el mismo patio. No es una solución de emergencia por el precio de la vivienda: es como está pensada la casa desde el principio.

Antes de que llegaran los hindúes, aquí ya había balineses.

III

Los Bali Aga: los pueblos que dijeron que no

Son los descendientes de los primeros pobladores de la isla, anteriores a la llegada del reino Majapahit en el siglo XVI. Conservan costumbres previas al hinduismo balinés — y en dos de sus pueblos ocurren cosas que no pasan en ningún otro sitio del mundo.

09

A uno de sus pueblos solo se llega en barca

Trunyan está encajado entre el lago Batur y la pared del cráter de uno de los volcanes que siguen moldeando la isla. No hay camino por tierra. Ese aislamiento es justo lo que ha conservado sus costumbres.

10

Allí no se entierra ni se incinera a los muertos

El ritual se llama mepasah: el cuerpo se deja sobre el suelo, envuelto en tela y cubierto por una sencilla estructura de bambú. Al aire libre.

11

Y, aunque parezca imposible, apenas huele

Junto al cementerio crece el Taru Menyan — «árbol perfumado» — y de ahí viene el nombre del pueblo. Se dice que tiene más de mil años y que no ha conseguido crecer en ningún otro lugar.

La explicación menos mística

A la fama del árbol se le suma algo mucho más prosaico: esa zona está a más de mil metros, junto a un lago de cráter, y la temperatura ronda los 12-17 grados. El frío ralentiza enormemente la descomposición.

12

Pero no todo el mundo puede ser despedido así

Solo quienes estaban casados, o los niños que aún no habían echado los dientes de leche. Y siempre que la muerte haya sido natural. Para los demás hay otros dos cementerios distintos, con reglas propias. Nada de esto es improvisado: es un sistema con siglos de reglas detrás.

13

En otro pueblo se teje algo que solo existe en tres lugares del planeta

Tenganan es el único sitio de Indonesia — y uno de los tres del mundo, junto a zonas de India y Japón — donde se sigue practicando el doble ikat.

14

Y la técnica explica por qué es tan raro

Se tiñen los hilos uno a uno antes de tejerlos: los verticales y también los horizontales. El dibujo solo aparece cuando ambos se cruzan, y tiene que encajar al milímetro.

15

Una sola pieza puede tardar cinco años

No es una exageración de vendedor. Es el tiempo real que lleva teñir y cruzar los hilos con esa precisión.

16

La tela se llama geringsing: «sin enfermedad»

De gering (enfermedad) y sing (no). No se considera un adorno ni un souvenir: se cree que protege a quien la lleva.

17

Y acompaña a una persona durante toda su vida

En el corte de pelo de un bebé. En el limado de dientes de la adolescencia. En la boda. Y, al final, como sudario.

La misma tela, en los cinco momentos que de verdad importan. Ahí es donde cinco años de trabajo dejan de parecer una exageración.

18

Una vez al año, en Tenganan hay una guerra con hojas

Se llama mekare-kare. Los jóvenes del pueblo se enfrentan con hojas de pandano, que tienen espinas, ante todo el pueblo y al ritmo del gamelán. No es una pelea ni un espectáculo para turistas: es una ofrenda al dios Indra, y la sangre forma parte del ritual. Después se curan las heridas entre todos, y se come.

Santuarios excavados en la roca del templo Gunung Kawi, en el valle del río Pakerisan, Bali
Hay una Bali muy anterior a la que aparece en las fotos. Y sigue funcionando.
IV

El tiempo se mide de otra manera

Aquí el calendario no es una herramienta para organizar la agenda. Es parte de cómo se decide cuándo hacer las cosas importantes.

19

Conviven varios calendarios a la vez

El gregoriano, el nuestro, es solo uno de ellos. También se usan el Pawukon y el Saka, cada uno para cosas distintas.

20

Una semana puede durar tres días. O cinco

El Pawukon hace funcionar en paralelo semanas de distinta longitud, todas a la vez. Que hoy sea martes es solo una de las respuestas posibles.

21

Hay días buenos para casarse — y días en los que no se empieza nada

Muchas familias consultan a un sacerdote antes de fijar una fecha importante. Elegir el momento forma parte de la decisión, no es un trámite posterior.

22

Tu cumpleaños espiritual puede importar más que el biológico

Muchas celebraciones familiares siguen el calendario religioso y no el civil. Puedes cumplir años dos veces — y que la que cuente no sea la del DNI.

V

Un martes cualquiera

23

En muchas casas se barre antes de desayunar

Tener limpio el espacio donde luego se colocan las cosas importantes forma parte de la rutina diaria, no de la limpieza de los sábados.

24

Vestir de blanco no significa estar de luto

Aquí suele simbolizar pureza y respeto. Verás pueblos enteros vestidos de blanco camino de un templo — y no habrá muerto nadie.

25

Y nadie se sorprende si una procesión corta la carretera

Se espera. Se aparca. Se pasa después. Nadie toca el claxon ni consulta el reloj con cara de fastidio.

La vida cotidiana se adapta a las ceremonias, y no al revés. Probablemente sea la diferencia más grande con nuestra forma de organizarnos — y la que más cuesta entender desde fuera.

Lo que no es una excepción

Para ti es un acontecimiento. Para ellos es hoy.

Un visitante ve una ceremonia y saca el móvil. Un balinés ve lo mismo y sigue con su día, porque hay una prácticamente cada semana en algún sitio. Si quieres entender qué hay detrás de cada una, lo contamos en Bali, la Isla de los Dioses.

Casi todo lo que nos sorprende aquí es, sencillamente, cómo son las cosas. Y quizá esa sea la mejor razón para venir con tiempo: no para ver más sitios, sino para entender el que estás pisando.

Ceremonia en un templo de Bali con asistentes vestidos de blanco
Una ceremonia cualquiera. Es decir: un día cualquiera.
Bailarinas de Bali con trajes tradicionales dorados durante una danza ceremonial
Nada de esto se monta para el visitante. Ya estaba pasando antes de que llegaras.
Viajes en grupo reducido

Entender Bali
lleva tiempo.

Grupos de máximo trece personas, con uno de nosotros delante. Todo resuelto: tú solo tienes que mirar.

Y si prefieres empezar despacio

La guía, gratis

Todo lo que conviene saber antes de decidir.

Gratis Portada de la guía gratuita de SunZen Travel para viajar a Asia
Firma SunZen Travel Atlas Interior · Bali

Cuando empiezas a investigar sobre Bali descubres algo curioso: cuanto más lees, menos parece un destino y más una forma distinta de entender la vida. Detrás de un nombre, de una puerta o de una tela hay siempre una explicación que lleva siglos ahí.

Este artículo no pretende ser una guía de lugares imprescindibles, sino una invitación a entender la isla antes de pisarla. Porque viajar empieza mucho antes de subir a un avión.

Más sobre las tradiciones de la isla en el portal oficial de turismo de Bali: visitbali.id